Tal y como avanzaba
El Confidencial Musical el pasado 5 de marzo, la Ley de la Música que Zapatero prometió en La Moncloa a una representación de artistas españoles no será aprobada finalmente en esta legislatura. En la información publicada por este confidencial a comienzos del mes de marzo se explicaba que
el fracaso de la Ley del Cine terminaría por condenar al olvido la anunciada Ley de la Música: “El aluvión de críticas que han desatado las nuevas leyes que prepara el Gobierno con respecto a la industria del cine ha hecho sonar la alarma en el ministerio de Carmen Calvo con respecto a la Ley de la Música, hasta el punto de que podrían dejar morir la iniciativa en espera de tiempo más despejados”. Otra de las razones de peso se adelantaba en la citada información de ECM: “las movilizaciones y el carácter reivindicativo del mundo del cine preocupan mucho más que la Ley de la Música en el ministerio de Carmen Calvo”, ya que “aunque han pasado casi tres años desde que Zapatero prometió personalmente artistas como Bisbal, Álex Ubago o Antonio Orozco que el Gobierno lanzaría la Ley de la Música para proteger a los artistas y no ha sido así, apenas ha habido reclamaciones por parte de los músicos”. Otras voces vinculan este descarte de Carmen Calvo al “rumor a voces” de que
el Gobierno quiere evitar a toda costa, en esta legislatura, más leyes en las que lo más destacable sea el conflicto de intereses y la impopularidad, como ha sucedido anteriormente, por ejemplo, con la retirada Ley del Vino, con la citada Ley del Cine o incluso con la Ley Antitabaco.
En cualquier caso, ya es oficial que el Gobierno ha confirmado que no sacará adelante la Ley de la Música y, por supuesto, las razones que citan para justificar la decisión no tienen nada que ver con las anteriormente expuestas. Según el Ministerio de Cultura todavía se están recogiendo aportaciones y sugerencias del sector musical con las que
se pretende elaborar un “libro blanco” de la música, proceso que será más largo de lo previsto. El objetivo final, al igual que aseguraron en el caso de la Ley del Cine, es lograr un texto consensuado con todas las partes implicadas. En un tono que empieza a ser una seña del Gobierno de Zapatero, los responsables del Ministerio de Cultura han asegurado que
la ley será “lo que el sector decida" que sea”.
Fuentes del propio ministerio aseguran que otra de las razones por las que la Ley de la Música avanza de forma tan lenta es que apenas se están recibiendo aportaciones y sugerencias sobre su elaboración, lo cual se traduce en un
importante desinterés en el sector por esta medida. Para tratar de agilizar el trámite han convocado ahora a varias asociaciones para que colaboren con sus aportaciones. Entre ellas se encuentran entidades de gestión como la SGAE y AISGE, la Unión Fonográfica, Promusicae, la Asociación Española de Festivales, Teatros y Temporadas de ópera, las Juventudes Musicales de España o la Asociación de Orquestas Sinfónicas.
Entre los pocos movimientos que ha habido en la industria en esta fase previa de preparación de la Ley de la Música destaca especialmente
la situación privilegiada de los responsables de gran parte de la música en directo nacional, que es la parte de la industria musical que se mantiene con mayor tendencia al alza en los últimos años. Si no hay modificaciones, todo apunta a que los espectáculos en directo serán uno de los principales focos de atención de esta nueva ley que, en palabras del presidente de la Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo,
“va a cambiar radicalmente el mundo del espectáculo”.
Lo cierto es que el hecho de que la Ley de la Música quede descartada para esta legislatura hace que disminuya aún más el interés por su debate, que se rodea ahora de cierta provisionalidad oficial. Algunos sectores musicales no ocultan su “alivio” por este retraso de la ley ya que pude originar “muchos nuevos problemas” antes de ofrecer “las nuevas soluciones”. La razón de este escepticismo es que muy
pocos confían en que sea posible aprobar una ley musical con el apoyo unánime de un sector tan diverso y complejo como el de la música.